Libres para matar

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Una matanza más, un supuesto loco más, un nuevo grupo de victimas inocentes y, sobre todo, un nuevo debate sobre el control de la venta de armas que seguramente será igual de estéril que todos los anteriores. Eso ha dejado el enésimo caso de asesinato multiple en Estados Unidos, lugar donde se han producido 15 de los 25 peores casos con las mismas características; un supuesto loco antisocial decide un día salir a matar de forma indiscriminada en un lugar determinado. Sin embargo, el reciente caso de la primaria Sandy Hook ha causado más revuelo porque las victimas eran casi todos niños pequeños, revuelo que por desgracia lo más seguro es que no se convertirá en acción.

Entre un mundo de explicaciones, críticas y defensas, aparecen dos posiciones principales muy definidas y antagónicas: por un lado, están todos aquellos que creen que las causas de tanta matanza están en lo fácil que es adquirir un arma en EU; por el otro, están los defensores de la libertad y la segunda enmienda que creen que estas acciones son producto de personas trastornadas que de cualquier manera cometerían sus crímenes aunque los armas no fuesen legales. A mi ver, ambas posiciones tienen algo de cierto y algo de falso, pero hay que analizar ambas hipótesis por partes.

Las armas son peligrosas en manos de los idiotas.

Para la mayoría de las personas fuera de Estados Unidos no sólo es innecesario tener un arma, sino que de hecho, les es normal que no esté permitido tenerlas. Únicamente en un país con una idiosincrasia tan peculiar como la de Estados Unidos es posible que tanta gente se sienta cómoda entre una sociedad armadas hasta los dientes. ¿Por qué a los americanos les gustan tanto las armas? Yo creo que se debe a la herencia histórica particular de ese país, el cual se fundó sobre las bases de algo que se conoce como la “mentalidad fronteriza”, pues hay que recordar que las fronteras de EU cambiaron muchas veces, alcanzando más de 5 veces el tamaño original de los primeros 13 estados.

No hay mejor ejemplo de la mentalidad fronteriza que cualquier película del género western, donde se muestran los rasgos definitorios de la misma, estos son: la concepción de una naturaleza dura y hostil que debe domarse con valentía individual; la ausencia de autoridades competentes y, por ende, la necesidad de la autodefensa; el aislamiento relativo de cada individuo respecto al resto, motivando aún más en éste la necesidad de saberse valer por si mismo en todos los sentidos. En esa mentalidad se basa además mucho del sueño americano, mucho del estilo arquitectónico y urbanístico de dicho país, así como mucha de su ideología política. En buena medida es cierto que el americano moderno es un pequeño John Wayne, con algunas ideas que parecieran de hace más de un siglo, cuando en muchos lugares de la Unión Americana no regía todavía la ley, el wild west.

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Un buen ejemplo de esta forma pensar es lo que sucede siempre que hay una masacre de gran escala en EU; la gente sale a adquirir más armas, a hacerse de armas más largas y poderosas, a comprar chalecos antibalas. La situación tras la masacre en Newtown no es distinta, aquí una nota al respecto: http://news.yahoo.com/blogs/lookout/gun-sales-spike-virginia-colorado-record-highest-background-174415554.html

Para justificar y mantener una mentalidad tan arcaica, los americanos recurren a la libertad y a la segunda enmienda de la constitución. Sin embargo, si bien es cierto que el derecho a la libertad es uno de los más importantes, no es más importante que el derecho a la vida, y hay que resaltar que casi la única razón de ser de las armas es atentar contra la vida de otros. Este razonamiento da la razón en buena medida a los opositores de las armas, más aún pues los estudios estadísticos respaldan la afirmación de que mientras más armas hay en un sociedad más asesinatos suele haber. Un estudio de la Universidad de Harvard muestra como los asesinatos son más comunes en aquellos países donde es más fácil conseguir un arma. Asimismo, muestra que la misma tendencia puede observarse entre los estados de la Unión Americana, habiendo más asesinatos en los estados con mayor cultura de las armas.

Aquí el estudio:

http://www.hsph.harvard.edu/research/hicrc/firearms-research/guns-and-death/index.html

A todos los factores culturales e ideológicos hay que agregar la influencia del cabildeo de la Asociación Nacional del Rifle, una organización cuyo poder en ambos partidos políticos de EU fue documentado muy bien por Michael Moore (este es un demagogo de primera, pero dice verdades en ocasiones) en su documental “Bowling for Columbine”.

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Quienes están en contra de las armas apuntan de manera muy lógica a un hecho que debería modificarse en EU. Sin embargo, se quedan cortos al intentar explicar la problemática de las masacres sin móvil aparente. Lo cierto es que, el hecho de que exista una correlación entre la mayor facilidad para adquirir armas de fuego y el mayor número de asesinatos con este tipo de armas no establece una relación causal, correlación no es igual a causalidad. Las armas son un medio por el cual las personas realizan sus impulsos asesinos, pero, qué ocasiona estos impulsos y por qué se salen de control es lo que más importa conocer con seguridad.

untochablesOtro aspecto débil de los opositores a las armas está en asumir que la súbita prohibición de las mismas ayudaría de forma considerable a solucionar el problema. La cuestión es que, una vez que la población tiene determinada costumbre o, incluso diría, determinado vicio, es muy difícil erradicarlo. Por el contrario, siempre que las personas desean realmente consumir algo y el gobierno impone una prohibición, las personas buscarán la manera de seguir consumiéndolo. Con lo cual, no sólo no se solucionaría el problema inicial, sino que de hecho, se fomentaría el crecimiento de las mafias dedicadas a la venta de armas. Una circunstancia así se vivió en la Chicago de los años veintes, cuando el Congreso Americano decidió prohibir el alcohol, lo cual generó la época de las grandes mafias en Estados Unidos, inmortalizada en excelentes películas como “Los Intocables.”

Las armas no matan personas, las personas matan personas.

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Quienes defienden la libre circulación de armas en EU, afirman que las mismas, al ser objetos inanimados, no pueden tener responsabilidad alguna en los asesinatos; que prohibirlas sería equivalente a prohibir los automóviles después de que algún desequilibrado mental decidiera atropellar a otra persona. Tienen cierta lógica en lo que dicen pues lo mismo ha sucedido ya en el pasado. En México mismo, hace algunos años, un sujeto atropelló a unos niños de “Kinder” porque le bloqueaban la calle, más información aquí:

http://www.sangre-y-plomo.com/2011/07/camioneta-atropella-ninos-de-kinder.html

Aunque tienen cierta razón en lo que dicen, los partidarios de las armas de fuego obvian el hecho de que los automóviles tienen una función muy distinta a la de lastimar a otros, mientras las armas se crean con el objetivo de hacer daño, de matar y destruir. Sin embargo, para ellos la causa de las matanzas debe atribuirse a los trastornos mentales de las personas que las llevan a cabo y a la incapacidad de la sociedad para detener a estos individuos antes de que lleven a cabo sus actos.

Un poco de humor:

Esta posición, si bien parece un tanto más razonada que la anterior, tiene también muchas carencias. La principal es en mi opinión el creer que sólo personas con trastornos mentales son capaces de llevar a cabo actos como los de Sandy Hook. La realidad es que, la definición misma de enfermedad mental no esta del todo clara. Hay muchos comportamientos que podrían pasar como anormales y “enfermos” para la sociedad, pero que no son producto de patología alguna. Acerca de lo anterior, Michel Foucault escribió un libro llamado “Enfermedad Mental y Personalidad”, donde refuta muchas de las concepciones tradicionales de locura. A continuación un breve comentario del mismo:

“Si definir la enfermedad y la salud psicológicas resulta tan difícil, ¿no será porque nos esforzamos en vano en aplicarles masivamente los conceptos destinados a la medicina somática, atribuyéndoles la causalidad de las perturbaciones orgánicas? Es evidente que la ciencia médica, al establecer la división entre lo positivo y lo negativo, lo normal y lo patológico, lo comprensible y lo incomunicable, lo significante y lo insignificante, codifica la rarez -la anormalidad- de aquello que escapa a lo racional, lo que da lugar a un amplio movimiento destinado a poner vallas: el loco al asilo, el enfermo al hospital, el asocial a la prisión.”

Dicho esto, hay que destacar que la categoría de loco se aplica generalmente de forma muy arbitraria en nuestra sociedad; esto quedo muy patente en el caso de Anders Behring Breivik, el autor de la gran masacre de Noruega del 2011. A Breivik, las autoridades noruegas primeramente lo diagnosticaron como esquizofrénico paranoico, para finalmente, y tras haber mantenido largas charlas con él, darse cuenta que solamente es un individuo altamente cargado ideologicamente y con algunos trastornos de personalidad. Su razonamiento respecto a su crimen, así como sus respuestas frente a la corte, mostraron bastante coherencia, lo cual no puede ser propio de lo que tradicionalmente se define como locura.

Los tradicionalmente clasificados como locos no exhiben en su mayoría ninguna característica cerebral distinta a los no-locos, por lo mismo, el diagnóstico de locura no esta normalmente basado en evidencias físicas, sino únicamente en evaluaciones que pueden ser altamente subjetivas. Nos dice Foucault que en el siglo XIX había algunas enfermedades mentales que no existen en la actualidad y, asimismo, que en la actualidad hay muchas que no existían entonces. Esto no sólo significa que la definición de lo que es y lo que no es una enfermedad mental pudiera haber cambiado, también sugiere que quizás el surgimiento de lo que se considera como enfermedades mentales, al igual que otras muchas enfermedades, tienen mucho que ver con el estilo de vida de las personas, por la manera en que viven en un lugar y momento determinado.

A las personas no les gusta pensar que son capaces de cometer atrocidades como la de Sandy Hook, por ello, de inmediato asumen que quien realiza tales actos debe de ser un loco, porque sólo un loco sería capaz de hacerlo. No pretendo afirmar que cualquier persona sería capaz de hacer lo mismo, pero de lo que si estoy seguro es que, en determinadas circunstancias, todos somos capaces de hacer muchas más cosas de las que creemos, atrocidades incluidas; este es precisamente otro punto débil de los defensores de las armas. Hagamos un ejercicio mental, imaginemos que somos parte de una minoría étnica que ha sido discriminada y maltratada durante siglos(odio racial), luego un día un grupo de racistas secuestra, viola y mata a nuestra madre; no sé ustedes, pero yo vería normal el agarrar un arma e ir a matar a todos los racistas que pudiera, entre los que bien podría haber gente que ni las debiera ni las temiera. Una situación similar se plantea en la película “Un Tiempo Para Matar”, donde un pacífico ciudadano negro cuya hija fue violada por miembros del ku klux clan, cegado por la ira sale y mata a ambos violadores durante su juicio.

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Lo que sucede en la realidad no es exactamente lo mismo pero si sigue un principio similar; una persona que ha sido de una forma u otra violentada decide un día salir a matar a quienes él cree son parte de los responsables, lo sean o no. Adam Lanza por ejemplo, no logró nunca tener amigos y se sentía también rechazado por su madre, por ello, salió a matar a los niños de Sandy Hook, pues creía que su madre les quería más. Su caso es el de un inadaptado con un odio crónico, pero en casos más coyunturales como el que platee hipotéticamente, el tener o no un arma puede marcar la diferencia entre una masacre y una simple agresión. Es como dicen: “Con Hitler sin su Zeitgeist no hubiera habido guerra; con el Zeitgeist sin Hitler tampoco”. Yo diría: “las pistolas sin personas no hacen masacres; las personas sin pistolas difícilmente”

Todos pudimos ser Adam Lanza.

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La locura es mayormente una categoría social y seguramente el cerebro de Adam Lanza es casi igual al de cualquier otra persona. ¿Entonces cómo se convierte una persona en asesina? Muchos factores sin duda tienen que entrar en juego; sociales, familiares, etc. Dentro de esto, quiero mencionar el que yo creo es el más importante para explicar el brutal incremento de casos como el de Adam Lanza en épocas recientes: la falta de crianza.

No me extraña el hecho de que personas como Adam Lanza o Anders Breivik fuesen hijos de familias acaudaladas (Lanza hijo de un importante gerente, Breivik de un diplomático), es un hecho común entre aquellos que se preocupan mucho por su carrera profesional el poner muy poca atención en la crianza de sus hijos. Los estímulos de la crianza temprana son fundamentales para la conformación de una personalidad normal (socialmente normal), los primeros siete años de vida, según los psicólogos, son los más importantes en el desarrollo de una persona; durante ese tiempo el infante recibe nociones de que es valioso y apreciado, del cómo debe interactuar con sus similares, entre otras igualmente importantes. Una crianza temprana deficiente puede ocasionar un daño emocional permanente y, sobre todo, dejar a la persona sin las herramientas suficientes para vivir apropiadamente en sociedad. Esto es, sin mencionar la posibilidad de una crianza abusiva, la cual ha sido ya el origen de una buena cantidad de criminales.

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Es mentira que los niños sean inocentes, los niños son bastante crueles; gozan humillando a otros niños, disfrutan causándoles dolor y preocupación. Yo mismo alguna vez fui victima de bullying, y observé también como incluso los niños con discapacidades eran victimas de bullying, los niños son crueles, muy crueles. Dicho esto, hay que mencionar que aquellos con una mala crianza no son sólo más propensos a ser victimas de bullying(pues no recibieron los estímulos de socialización debidos), sino que también les afecta de mayor manera. Quien no recibió la atención debida de sus padres crece con un déficit afectivo que se agrava cuando comprueba que sus similares tampoco le aceptan del todo, y así, la necesidad no satisfecha de aceptación eventualmente se torna en odio al mundo que le desprecia.

A estas circunstancias psicológicas ya graves por si mismas, se agrega la acción de las “drogas del comportamiento”, la más común de las cuales es conocida como “Ritalin”, que es usada para tratar el Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. Sin embargo, como toda droga tiene sus efectos secundarios ¡que son más de 50 conocidos! entre los que podemos leer: irritabilidad, ansiedad, agresividad, paranoia, etc. etc. y aún así, a muchos se les obliga a tomar estas porquerías durante años, incluido por cierto el difunto Adam Lanza. Lo cierto es que la gente usa estas drogas porque prefieren tener a sus hijos drogados que educarlos y criarlos como es debido, lo que hacían los padres de antes y lo que no hacen muchos hoy, los resultados están ahí, no hace falta decir nada más.

Aquí un página sobre los adorables efectos secundarios del Ritalin: http://ritalinsideeffects.net/

 Siempre me impresiona como el saber cuando parir y cuando no podría solucionar tantos problemas en el mundo, incluyendo este.

VHA

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