Libres para matar

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Una matanza más, un supuesto loco más, un nuevo grupo de victimas inocentes y, sobre todo, un nuevo debate sobre el control de la venta de armas que seguramente será igual de estéril que todos los anteriores. Eso ha dejado el enésimo caso de asesinato multiple en Estados Unidos, lugar donde se han producido 15 de los 25 peores casos con las mismas características; un supuesto loco antisocial decide un día salir a matar de forma indiscriminada en un lugar determinado. Sin embargo, el reciente caso de la primaria Sandy Hook ha causado más revuelo porque las victimas eran casi todos niños pequeños, revuelo que por desgracia lo más seguro es que no se convertirá en acción.

Entre un mundo de explicaciones, críticas y defensas, aparecen dos posiciones principales muy definidas y antagónicas: por un lado, están todos aquellos que creen que las causas de tanta matanza están en lo fácil que es adquirir un arma en EU; por el otro, están los defensores de la libertad y la segunda enmienda que creen que estas acciones son producto de personas trastornadas que de cualquier manera cometerían sus crímenes aunque los armas no fuesen legales. A mi ver, ambas posiciones tienen algo de cierto y algo de falso, pero hay que analizar ambas hipótesis por partes.

Las armas son peligrosas en manos de los idiotas.

Para la mayoría de las personas fuera de Estados Unidos no sólo es innecesario tener un arma, sino que de hecho, les es normal que no esté permitido tenerlas. Únicamente en un país con una idiosincrasia tan peculiar como la de Estados Unidos es posible que tanta gente se sienta cómoda entre una sociedad armadas hasta los dientes. ¿Por qué a los americanos les gustan tanto las armas? Yo creo que se debe a la herencia histórica particular de ese país, el cual se fundó sobre las bases de algo que se conoce como la “mentalidad fronteriza”, pues hay que recordar que las fronteras de EU cambiaron muchas veces, alcanzando más de 5 veces el tamaño original de los primeros 13 estados.

No hay mejor ejemplo de la mentalidad fronteriza que cualquier película del género western, donde se muestran los rasgos definitorios de la misma, estos son: la concepción de una naturaleza dura y hostil que debe domarse con valentía individual; la ausencia de autoridades competentes y, por ende, la necesidad de la autodefensa; el aislamiento relativo de cada individuo respecto al resto, motivando aún más en éste la necesidad de saberse valer por si mismo en todos los sentidos. En esa mentalidad se basa además mucho del sueño americano, mucho del estilo arquitectónico y urbanístico de dicho país, así como mucha de su ideología política. En buena medida es cierto que el americano moderno es un pequeño John Wayne, con algunas ideas que parecieran de hace más de un siglo, cuando en muchos lugares de la Unión Americana no regía todavía la ley, el wild west.

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Un buen ejemplo de esta forma pensar es lo que sucede siempre que hay una masacre de gran escala en EU; la gente sale a adquirir más armas, a hacerse de armas más largas y poderosas, a comprar chalecos antibalas. La situación tras la masacre en Newtown no es distinta, aquí una nota al respecto: http://news.yahoo.com/blogs/lookout/gun-sales-spike-virginia-colorado-record-highest-background-174415554.html

Para justificar y mantener una mentalidad tan arcaica, los americanos recurren a la libertad y a la segunda enmienda de la constitución. Sin embargo, si bien es cierto que el derecho a la libertad es uno de los más importantes, no es más importante que el derecho a la vida, y hay que resaltar que casi la única razón de ser de las armas es atentar contra la vida de otros. Este razonamiento da la razón en buena medida a los opositores de las armas, más aún pues los estudios estadísticos respaldan la afirmación de que mientras más armas hay en un sociedad más asesinatos suele haber. Un estudio de la Universidad de Harvard muestra como los asesinatos son más comunes en aquellos países donde es más fácil conseguir un arma. Asimismo, muestra que la misma tendencia puede observarse entre los estados de la Unión Americana, habiendo más asesinatos en los estados con mayor cultura de las armas.

Aquí el estudio:

http://www.hsph.harvard.edu/research/hicrc/firearms-research/guns-and-death/index.html

A todos los factores culturales e ideológicos hay que agregar la influencia del cabildeo de la Asociación Nacional del Rifle, una organización cuyo poder en ambos partidos políticos de EU fue documentado muy bien por Michael Moore (este es un demagogo de primera, pero dice verdades en ocasiones) en su documental “Bowling for Columbine”.

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Quienes están en contra de las armas apuntan de manera muy lógica a un hecho que debería modificarse en EU. Sin embargo, se quedan cortos al intentar explicar la problemática de las masacres sin móvil aparente. Lo cierto es que, el hecho de que exista una correlación entre la mayor facilidad para adquirir armas de fuego y el mayor número de asesinatos con este tipo de armas no establece una relación causal, correlación no es igual a causalidad. Las armas son un medio por el cual las personas realizan sus impulsos asesinos, pero, qué ocasiona estos impulsos y por qué se salen de control es lo que más importa conocer con seguridad.

untochablesOtro aspecto débil de los opositores a las armas está en asumir que la súbita prohibición de las mismas ayudaría de forma considerable a solucionar el problema. La cuestión es que, una vez que la población tiene determinada costumbre o, incluso diría, determinado vicio, es muy difícil erradicarlo. Por el contrario, siempre que las personas desean realmente consumir algo y el gobierno impone una prohibición, las personas buscarán la manera de seguir consumiéndolo. Con lo cual, no sólo no se solucionaría el problema inicial, sino que de hecho, se fomentaría el crecimiento de las mafias dedicadas a la venta de armas. Una circunstancia así se vivió en la Chicago de los años veintes, cuando el Congreso Americano decidió prohibir el alcohol, lo cual generó la época de las grandes mafias en Estados Unidos, inmortalizada en excelentes películas como “Los Intocables.”

Las armas no matan personas, las personas matan personas.

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Quienes defienden la libre circulación de armas en EU, afirman que las mismas, al ser objetos inanimados, no pueden tener responsabilidad alguna en los asesinatos; que prohibirlas sería equivalente a prohibir los automóviles después de que algún desequilibrado mental decidiera atropellar a otra persona. Tienen cierta lógica en lo que dicen pues lo mismo ha sucedido ya en el pasado. En México mismo, hace algunos años, un sujeto atropelló a unos niños de “Kinder” porque le bloqueaban la calle, más información aquí:

http://www.sangre-y-plomo.com/2011/07/camioneta-atropella-ninos-de-kinder.html

Aunque tienen cierta razón en lo que dicen, los partidarios de las armas de fuego obvian el hecho de que los automóviles tienen una función muy distinta a la de lastimar a otros, mientras las armas se crean con el objetivo de hacer daño, de matar y destruir. Sin embargo, para ellos la causa de las matanzas debe atribuirse a los trastornos mentales de las personas que las llevan a cabo y a la incapacidad de la sociedad para detener a estos individuos antes de que lleven a cabo sus actos.

Un poco de humor:

Esta posición, si bien parece un tanto más razonada que la anterior, tiene también muchas carencias. La principal es en mi opinión el creer que sólo personas con trastornos mentales son capaces de llevar a cabo actos como los de Sandy Hook. La realidad es que, la definición misma de enfermedad mental no esta del todo clara. Hay muchos comportamientos que podrían pasar como anormales y “enfermos” para la sociedad, pero que no son producto de patología alguna. Acerca de lo anterior, Michel Foucault escribió un libro llamado “Enfermedad Mental y Personalidad”, donde refuta muchas de las concepciones tradicionales de locura. A continuación un breve comentario del mismo:

“Si definir la enfermedad y la salud psicológicas resulta tan difícil, ¿no será porque nos esforzamos en vano en aplicarles masivamente los conceptos destinados a la medicina somática, atribuyéndoles la causalidad de las perturbaciones orgánicas? Es evidente que la ciencia médica, al establecer la división entre lo positivo y lo negativo, lo normal y lo patológico, lo comprensible y lo incomunicable, lo significante y lo insignificante, codifica la rarez -la anormalidad- de aquello que escapa a lo racional, lo que da lugar a un amplio movimiento destinado a poner vallas: el loco al asilo, el enfermo al hospital, el asocial a la prisión.”

Dicho esto, hay que destacar que la categoría de loco se aplica generalmente de forma muy arbitraria en nuestra sociedad; esto quedo muy patente en el caso de Anders Behring Breivik, el autor de la gran masacre de Noruega del 2011. A Breivik, las autoridades noruegas primeramente lo diagnosticaron como esquizofrénico paranoico, para finalmente, y tras haber mantenido largas charlas con él, darse cuenta que solamente es un individuo altamente cargado ideologicamente y con algunos trastornos de personalidad. Su razonamiento respecto a su crimen, así como sus respuestas frente a la corte, mostraron bastante coherencia, lo cual no puede ser propio de lo que tradicionalmente se define como locura.

Los tradicionalmente clasificados como locos no exhiben en su mayoría ninguna característica cerebral distinta a los no-locos, por lo mismo, el diagnóstico de locura no esta normalmente basado en evidencias físicas, sino únicamente en evaluaciones que pueden ser altamente subjetivas. Nos dice Foucault que en el siglo XIX había algunas enfermedades mentales que no existen en la actualidad y, asimismo, que en la actualidad hay muchas que no existían entonces. Esto no sólo significa que la definición de lo que es y lo que no es una enfermedad mental pudiera haber cambiado, también sugiere que quizás el surgimiento de lo que se considera como enfermedades mentales, al igual que otras muchas enfermedades, tienen mucho que ver con el estilo de vida de las personas, por la manera en que viven en un lugar y momento determinado.

A las personas no les gusta pensar que son capaces de cometer atrocidades como la de Sandy Hook, por ello, de inmediato asumen que quien realiza tales actos debe de ser un loco, porque sólo un loco sería capaz de hacerlo. No pretendo afirmar que cualquier persona sería capaz de hacer lo mismo, pero de lo que si estoy seguro es que, en determinadas circunstancias, todos somos capaces de hacer muchas más cosas de las que creemos, atrocidades incluidas; este es precisamente otro punto débil de los defensores de las armas. Hagamos un ejercicio mental, imaginemos que somos parte de una minoría étnica que ha sido discriminada y maltratada durante siglos(odio racial), luego un día un grupo de racistas secuestra, viola y mata a nuestra madre; no sé ustedes, pero yo vería normal el agarrar un arma e ir a matar a todos los racistas que pudiera, entre los que bien podría haber gente que ni las debiera ni las temiera. Una situación similar se plantea en la película “Un Tiempo Para Matar”, donde un pacífico ciudadano negro cuya hija fue violada por miembros del ku klux clan, cegado por la ira sale y mata a ambos violadores durante su juicio.

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Lo que sucede en la realidad no es exactamente lo mismo pero si sigue un principio similar; una persona que ha sido de una forma u otra violentada decide un día salir a matar a quienes él cree son parte de los responsables, lo sean o no. Adam Lanza por ejemplo, no logró nunca tener amigos y se sentía también rechazado por su madre, por ello, salió a matar a los niños de Sandy Hook, pues creía que su madre les quería más. Su caso es el de un inadaptado con un odio crónico, pero en casos más coyunturales como el que platee hipotéticamente, el tener o no un arma puede marcar la diferencia entre una masacre y una simple agresión. Es como dicen: “Con Hitler sin su Zeitgeist no hubiera habido guerra; con el Zeitgeist sin Hitler tampoco”. Yo diría: “las pistolas sin personas no hacen masacres; las personas sin pistolas difícilmente”

Todos pudimos ser Adam Lanza.

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La locura es mayormente una categoría social y seguramente el cerebro de Adam Lanza es casi igual al de cualquier otra persona. ¿Entonces cómo se convierte una persona en asesina? Muchos factores sin duda tienen que entrar en juego; sociales, familiares, etc. Dentro de esto, quiero mencionar el que yo creo es el más importante para explicar el brutal incremento de casos como el de Adam Lanza en épocas recientes: la falta de crianza.

No me extraña el hecho de que personas como Adam Lanza o Anders Breivik fuesen hijos de familias acaudaladas (Lanza hijo de un importante gerente, Breivik de un diplomático), es un hecho común entre aquellos que se preocupan mucho por su carrera profesional el poner muy poca atención en la crianza de sus hijos. Los estímulos de la crianza temprana son fundamentales para la conformación de una personalidad normal (socialmente normal), los primeros siete años de vida, según los psicólogos, son los más importantes en el desarrollo de una persona; durante ese tiempo el infante recibe nociones de que es valioso y apreciado, del cómo debe interactuar con sus similares, entre otras igualmente importantes. Una crianza temprana deficiente puede ocasionar un daño emocional permanente y, sobre todo, dejar a la persona sin las herramientas suficientes para vivir apropiadamente en sociedad. Esto es, sin mencionar la posibilidad de una crianza abusiva, la cual ha sido ya el origen de una buena cantidad de criminales.

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Es mentira que los niños sean inocentes, los niños son bastante crueles; gozan humillando a otros niños, disfrutan causándoles dolor y preocupación. Yo mismo alguna vez fui victima de bullying, y observé también como incluso los niños con discapacidades eran victimas de bullying, los niños son crueles, muy crueles. Dicho esto, hay que mencionar que aquellos con una mala crianza no son sólo más propensos a ser victimas de bullying(pues no recibieron los estímulos de socialización debidos), sino que también les afecta de mayor manera. Quien no recibió la atención debida de sus padres crece con un déficit afectivo que se agrava cuando comprueba que sus similares tampoco le aceptan del todo, y así, la necesidad no satisfecha de aceptación eventualmente se torna en odio al mundo que le desprecia.

A estas circunstancias psicológicas ya graves por si mismas, se agrega la acción de las “drogas del comportamiento”, la más común de las cuales es conocida como “Ritalin”, que es usada para tratar el Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. Sin embargo, como toda droga tiene sus efectos secundarios ¡que son más de 50 conocidos! entre los que podemos leer: irritabilidad, ansiedad, agresividad, paranoia, etc. etc. y aún así, a muchos se les obliga a tomar estas porquerías durante años, incluido por cierto el difunto Adam Lanza. Lo cierto es que la gente usa estas drogas porque prefieren tener a sus hijos drogados que educarlos y criarlos como es debido, lo que hacían los padres de antes y lo que no hacen muchos hoy, los resultados están ahí, no hace falta decir nada más.

Aquí un página sobre los adorables efectos secundarios del Ritalin: http://ritalinsideeffects.net/

 Siempre me impresiona como el saber cuando parir y cuando no podría solucionar tantos problemas en el mundo, incluyendo este.

VHA

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El relativismo cultural, una forma de justificar lo absurdo

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 Un día me encontraba bromeando con otros laowai (老外), un término que utilizan los chinos para denominar a los extranjeros de países occidentales, acerca de los tipos de laowai que suelen venir a China. Encontramos cinco categorías diferentes de las cuales dos son las más comunes: los que se quejan de todo y los que no se quejan de nada. Los que se quejan de todo son básicamente los típicos turistas ignorantes que miran a los locales como animales incivilizados; que no les parece que les traten con frialdad, pero que tampoco les gusta cuando les sonríen demasiado; que se quejan porque la gente les habla en chino, pero se burlan de su habitual mal inglés; en fin, tremendos personajes. Por otro lado, los que no se quejan de nada son los típicos estoicos semi-mártires que halagan hasta el platillo mas repugnante, que creen que todas las costumbres en China, por absurdas o denigrantes que sean, se justifican y son hasta “fascinantes” por el simple hecho de ser chinas; en fin, otros personajazos.

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En realidad, por extraño que pueda parecer, ambas actitudes son en esencia la misma cosa, discriminación, racismo e ignorancia. La verdadera diferencia entre los dos grupos esta en las formas y no el fondo; unos evidentemente quedan inmediatamente retratados como intolerantes (por decir lo más suave), mientras los otros son de hecho acogidos muy amablemente. Particularmente en una sociedad tan nacionalista como la china y con tan poca capacidad de autocrítica, les encanta recibir a esos extranjeros que no harán sino corroborar que la cultura China es grandiosa, su comida la mejor y sus mujeres las más bellas. Esto sin embargo no es otra cosa que vil hipocresía, como lo son en si mismos todos los relativismos culturales, formas disfrazadas de discriminación por parte de unos y de justificación por parte de otros.

Por mero sentido común, es lógico que no es posible que a una persona le guste todo de una cultura(las culturas así como cualquier otra creación humana son imperfectas), si así lo afirma sólo puede ser por dos motivos, o no la conoce lo suficiente o está mintiendo. El primer caso es simple ignorancia que tarde o temprano puede ser contrastada con la realidad; en el segundo sin embargo, existe la complicación de que la persona no sólo intenta engañar a los demás, sino que también se engaña a si misma, es por decirlo de alguna manera, un racista sin plena conciencia de ello.

El relativismo cultural(vaya nombre más rimbombante) no le sucede solamente a los extranjeros en China, es en realidad una creciente tendencia del pensamiento en todo el mundo, es como diría un buen amigo mio de la universidad: “producto de la excesiva permisividad del post-modernismo occidental” (otro aún mas rimbombante). Dicha tendencia se fundamenta en lo que algunos llaman el relativismo cognitivo, o la creencia de que no existe la verdad, que todo es relativo y, por ende, que no es posible juzgar algo sin formar parte de su mismo marco de referencia.

albert_einstein_by_RobertoBizamaMuchos intentan justificar esta creencia utilizando la teoría de la relatividad de Albert Einstein, lo cual, debido en buena medida a que muy pocos han investigado a fondo de que trata dicha teoría, y menos aún han llegado a comprender lo que en ella se enuncia, les lleva a concluir de manera falsa que ella afirma que todo es relativo y que nada importa. La verdad es que, lo que Einstein intenta demostrar en su teoría, es que un fenómeno determinado mostrará ciertas características dependiendo del marco de referencia desde el cual se observe, lo cual no indica para nada que todo sea relativo, sino que existe un fenómeno OBJETIVO que puede observarse desde distintos marcos de referencia. Por ejemplo, en la edad media existía la creencia de que ciertas enfermedades podían curarse con sanguijuelas y, por mucho que para ellos así lo fuera, la realidad objetiva es que perder sangre, más que mejorar tu salud, te debilita e incluso te mata. Se dice entonces que la teoría de la relatividad se refiere a algo así como los diferentes sistemas de medición que hay en el mundo (Inglés, Métrico Internacional, Agrario, etc.), habla de que existe un algo que puede apreciarse o medirse de manera distinta.

 Para quien le interese, esta es la mejor página que he leído sobre la teoría de la relatividad en español:

 http://teoria-de-la-relatividad.blogspot.de/2009/03/1-el-movimiento-absoluto.html

 Con la anterior aclaración sobre la teoría de la relatividad, queda claro que para Einstein si que había hechos objetivos; y que para él, como para cualquier persona no embrutecida por religiones o ideologías estúpidas, matar a una mujer a pedradas es un acto de total salvajismo, sin importar si se hace en nombre de Alá, Cristo o lo que sea. Asimismo, y aunque se trate de un juicio con el ventajismo del tiempo, hay que decir las cosas como son; los indígenas de la época prehispánica eran en buena medida un grupo de sanguinarios supersticiosos que mataban y morían por razones mayoritariamente estúpidas. Lo anterior no quita que los musulmanes y los indígenas americanos hayan tenido y tengan algunas características muy superiores a aquellas de los occidentales. Del mismo modo, los humanos dentro de 1000 años (si es que todavía hay) probablemente nos juzgaran como incivilizados en muchos aspectos y, posiblemente, también halaguen algunas características actuales. Como dirían las frases populares: “una cosa no quita la otra”, y así como la mayoría mira con algo de arrogancia a las personas de la edad media, también hubo muchas cosas positivas en esa época, las cuales mencionaré en alguna otra ocasión.

Los relativistas culturales dicen entre otras cosas que: diferentes culturas tienen diferentes códigos morales, ningún código moral es superior o inferior a otro, y no existe la verdad universal. Sin embargo, si bien en cierto que en ciertos asuntos inocuos como el cómo se debe rezar, cómo se debe celebrar, etc. no tiene porque haber una verdad universal, hay otros asuntos en los que tenemos hechos objetivos para determinar que es cierto y que no lo es. Cualquiera que haya realizado un viaje transcontinental se habrá percatado por si mismo que la tierra tiene una figura esférica (o casi) y, aun así, existen todavía grupos musulmanes que dicen que la tierra es plana, esto es pura ignorancia frente a un hecho objetivo.

 No guilt

Es importante acentuar que la apertura a otras culturas no significa aceptar como bueno todo lo que hacen otros simplemente porque pertenecen a otra cultura, significa en realidad, comprender a la otra cultura analizando sus fortalezas y debilidades, aprender de ella y resaltar aquello que nos parece una cualidad de la misma; a su vez que se critican o se señalan aquellos aspectos que creemos deberían mejorar. Decir que todo lo que hacen las personas de otra cultura es aceptable sólo porque son de otra cultura, más que ser una muestra de tolerancia y respeto, es una muestra de discriminación, es una forma de decir que aquellos no tienen remedio y no vale siquiera la pena que gastemos esfuerzo alguno en criticarles o recomendarles. Esta misma forma de pensar la vemos a diario aplicada en los perros, en los niños y otras criaturas consideradas como de escaso raciocinio, por ejemplo: “¡Mirá lo que ha hecho este animal!” “No te enfades es sólo un perrito, no razona”; ahora entre humanos: “¡Mirá esos musulmanes no dejan salir a las mujeres a la calle si no es totalmente cubiertas y acompañadas por un hombre!” “Ellos son musulmanes, así es su cultura”, tal cual es la lógica del relativismo cultural.

 multiculturalism

Sería además interesante definir exactamente qué es una costumbre “cultural”, pues en este punto pareciera que lo único que se requiere para justificar una práctica injusta o absurda es que el grupo donde se practica tenga ya mucho tiempo llevándola a cabo. Se debe además pensar que por el hecho de que algo se haya llevado a cabo del mismo modo desde hace mucho tiempo, no vale la pena razonar sobre ello. Es así como la corrupción en algunas sociedades bien podría ser “cultural” y entonces nadie debería criticarla. En el caso de China por ejemplo, donde el sistema de crecimiento profesional tanto en la política como en las empresas está regido en buena medida por lo que en chino de denomina guanxi, que se refiere a las relaciones personales o, en otras palabras, a quien conoces, de quien eres hijo y de quien eres amigo; esto sin embargo para muchos chinos no es corrupción sino parte de su cultura, por ello no se debe criticar o se corre el riesgo de ser un intolerante y un imperialista.

Como parece evidente, el relativismo cultural es una ideología que promueve la mediocridad de las sociedades, y que está, además, en contra de un auténtico diálogo entre culturas, al considerar que están todas en una frecuencia distinta, como diría el dicho: “que está cada loco con su tema”. Es además una barrera ya reconocida por la ONU para el respeto de los derechos humanos universales, lo cual trae por consecuencia que las vidas y los derechos de las personas valgan más o menos dependiendo de los caprichos de la cultura en que se encuentren.

VHA

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Democrazy

Días pesados de reflexión han sido estos últimos, reflexiones sobre el gobierno, la democracia y la libertad. En menos de 30 días he podido observar en acción a los sistemas de administración del poder de los tres países que más influencia tienen en mi vida: México, Estados Unidos y China. Tres situaciones políticas aparentemente muy distintas; por un lado, Barack Obama continuará en el poder en EU; por el otro, Peña Nieto y el PRI retoman el control de México; y, en un tercer escenario, Xi Jinping será el nuevo emperador de la dinastía del Partido Comunista Chino. ¿Qué situación es la más deseable? Ninguna, pues en realidad no son tan diferentes entre si como podría parecer. En los tres casos lo que predomina es la corrupción, el robo y la violación de los derechos de los ciudadanos, unos lo hacen legitimo mediante la democracia y otros mediante el crecimiento económico.

Peña-Obama

Frecuentemente existe la crítica al sistema político chino por no basarse en principios democráticos, por no realizar elecciones, como si la democracia en si misma significase necesariamente algo bueno. Sin embargo, si algo me queda claro después de vivir en China es que la gente en su mayoría no tiene tan mala idea del Partido Comunista Chino, por el contrario, da la impresión que aún con elecciones la gente les elegiría. Varias son las razones para esto pero no pienso abordarlas en este modesto artículo, de cualquier manera, bastaría en buena medida con leerse el libro “el miedo a la libertad” de Erich Fromm para darse una buena idea.

Chinese democracy

Lo que en verdad me ocupa es desmentir todo ese aparato propagandístico que se ha formado en torno a la democracia, especialmente desde las élites a las que dicho sistema supuestamente limita. Ya hace unos cuantos ayeres, gente como Platón y Aristóteles se dieron cuenta que semejante sistema como la democracia no podría llevar a la sociedad a nada bueno, con todo y eso, miles de años después, todavía se sigue promoviendo dicho sistema como la panacea del mundo, cuando es más bien el verdadero mal del mundo.

El principio fundamental de la democracia es erróneo, y, para poder explicarlo, lo dividiré en los tres principales problemas a mi parecer, estos son: 1) la dictadura de las mayorías 2) el empoderamiento de los imbéciles 3) la prostitución de la política.

  1. La dictadura de las mayorías

Si hay alguien a quien se le ha dado crédito como el padre de la democracia moderna, ese es sin duda el filosofo británico John Locke. El señor Locke fue de los primeros que se atrevió a cuestionar el mandato divino que predominaba entre los monarcas de su época y, afirmó, que el poder real emanaba de la gente. De acuerdo con él, las personas forman gobiernos para proteger sus derechos, los cuales son intrínsecos e inalienables, estos son: el derecho a la vida, el derecho a la libertad y el derecho a la propiedad; todo perfecto hasta aquí.

Sin embargo, de este bello ideal de este liberal clásico, lo que devino fue un sistema de gobierno que más bien ocasiona lo contrario; que atenta contra la vida, contra la libertad y contra la propiedad de las personas. Esto es en buena medida causado por la dictadura de las mayorías o, como diría el peje, “por lo que decide la voluntad del pueblo”

Es precisamente el señor López Obrador alguien útil para explicar lo anterior, pues cada vez que la prensa le preguntaba durante su campaña, su opinión sobre temas como la legalización del matrimonio entre homosexuales, el muy populista peje siempre respondía: “haré un referéndum para que sea el pueblo quien decida”. Cualquiera que tenga cierto sentido común se dará cuenta que en un país ampliamente católico y, donde ser “muy macho” es importante, las personas jamás aprobarían semejante referéndum, ¿dónde está aquello de la libertad entonces? ¿Por qué otras personas pueden decidir si yo puedo casarme con un gay, un perro, un árbol o lo que sea? Nada que yo haga y que no dañe la vida, la libertad o la propiedad de otra persona debería estar prohibido, nada!

panda.jpgAhora, hagamos un ejercicio mental, supongamos que todo el mundo fuera solamente un país y se organizaran elecciones, ¿a alguien le queda duda que tendríamos un presidente del mundo asiático? Como mayoritarios que serían seguramente pasarían leyes que privilegiarían su posición, e incluso su idioma, de tal suerte que eventualmente muchos de los idiomas no asiáticos serían considerados “dialectos” (me suena a un caso conocido, no sé a ustedes). También, al ser los asiáticos mayoría y pobres generalmente, seguramente dirigirían el presupuesto del mundo para mejorar sus propias condiciones de vida, substrayendo dinero de todos los demás, adiós respeto a la propiedad.

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Hay una lógica terriblemente estúpida en pensar que algo es correcto solamente porque los que lo dicen son más, es por decirlo en términos vulgares, la lógica de los cholos, el que tenga el montón más grande tiene la razón y, además, el derecho de imponer su razón a todos los demás.

2) El empoderamiento de los imbéciles

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Aquí estamos ante el problema más evidente para los mexicanos en estos días, pero con esto no me refiero exclusivamente a que quienes llegan al gobierno sean imbéciles, me refiero también en buena medida a las personas que les eligen, que adquieren el poder de elegir, al menos en teoría, a quien les va a representar. Antes de seguir dejaré que Platón me ayude un poco a desarrollar este argumento:

“La masa popular (hoi polloi) es asimilable por naturaleza a un animal esclavo de sus pasiones y sus intereses pasajeros, sensible a la adulación, sin constancia en sus amores y odios; confiarle el poder es aceptar la tiranía de un ser incapaz de la menor reflexión y rigor;”

“Cuando la masa designa sus magistrados, lo hace en función de unas competencias que cree haber observado -cualidades oratorias en particular- e infiere de ello la capacidad política;”

“En cuanto a las pretendidas discusiones en la Asamblea, no son más que disputas que oponen opiniones subjetivas inconsistentes, cuyas contradicciones y lagunas traducen su insuficiencia.”

La democracia es ingobernable. Su desorden conduce a la tiranía y fomenta la inmoralidad de cada uno. La argumentación que sostiene esta refutación plantea un problema político capital: el de la relación entre el Saber y el Poder.”

No hay que olvidar que Platón realizó su crítica tiempo después de haber presenciado como su maestro Sócrates, fue sentenciado a muerte por los tribunales del gobierno democrático de Atenas, por cometer el crimen de ser impopular, de causarle envidia a los demás. Platón y su discípulo Aristóteles no eran demócratas, pero lo que si proponían era una república gobernada por las leyes y no por los caprichos de las mayorías, que ambos entendían como incapaces de gobernar con justicia.

Pensamiento Pena Nieto¿Es acaso nuestro flamante nuevo presidente el mexicano mejor capacitado para gobernar México? ¿Lo era el peje o la chepa? ¿Lo fue en su tiempo alguno de todos los presidentes que hemos tenido? a mi me da que ninguno o casi ninguno (hay algunos milagros de vez en cuando), y sin embargo ahí están y ahí estarán en el futuro. Porque contrario a las populares frases de “los políticos no nos representan” los políticos si que nos representan, incluso podría decir que nos representan demasiado bien, o al menos representan a la mayoría, que como ya vimos es lo que importa en la democracia. Los políticos nos representan de manera tan perfecta que el candidato que ganó parece una obra de arte de la mercadotecnia, un producto hecho perfecto para que los consumidores mexicanos lo compren. Si tuviera una empresa sin duda contrataría al que diseño el personaje de Peña Nieto para que promocionara mis productos, seguro que nos volvíamos multinacional en un pin pam.

El tipo en cuestión esta casado con una celebridad de las telenovelas, y dichas telenovelas son sin duda una de las principales fuentes de la ideología mexicana moderna, basta con ver el florecimiento entre los bebes de nombres provenientes de telenovelas para saber que hoy en día no hay algo más influyente en México que ellas, incluso más que el fútbol. Igualmente es un tipo cuya incultura se evidenció en repetidas ocasiones, pero eso no importa en un país donde la mayoría no ha leído un libro en su vida. La gente vota por uno “porque es pobre, como nosotros” por otra “porque es mujer, como nosotras” y por el otro “porque es un imbécil, como nosotros” tal cual.

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No en vano nos dice en sus chistes Facundo Cabral que su tio solo le tenía miedo a los pendejos, porque son tantos que eligen hasta el presidente. Preciosidad de video haha:

Los propios estudios científicos más allá de la ciencia política han demostrado que las personas muy difícilmente elegirán a alguien cuyo nivel intelectual sea mucho mayor al suyo, simplemente no logran conectarse con alguien que es demasiado inteligente para ellos, por ende, el gobernante en democracia normalmente no será mucho más inteligente o culto que las masas a quienes gobierna, con lo cual, una masa estúpida básicamente le da el poder a un líder estúpido, el empoderamiento de los imbéciles en su esencia.

Aquí un artículo sobre las decisiones de las masas:

http://news.yahoo.com/people-arent-smart-enough-democracy-flourish-scientists-185601411.html

Interesante es también el caso de Slavoj Žižek, un filósofo esloveno que fue candidato para presidente de Eslovenia y a quien públicamente sus rivales calificaron como ¡más inteligente que ellos! aun así que creen, no ganó…

3) La prostitución de la política

El efecto final del sistema político de la democracia es de hecho la destrucción de la política misma, algo que ha venido sucediendo de manera progresiva desde hace mucho tiempo. La izquierda, la derecha, los socialistas, los liberales; en democracia todos se convierten en la misma cosa, todos prostituyen su supuesta ideología con tal de ganar votos. Ya no se trata de proponer lo que uno cree es lo mejor para la sociedad desde el muy particular punto de vista de cada de uno, ya sólo se trata de decir y hacer lo que las masas quieren escuchar para así ganar popularidad, sin importar que tan estúpidas o infactibles sean esas políticas.

Al respecto, podemos ver diversos ejemplos en casi todas las democracias del mundo. En Europa por ejemplo, a pesar de que unos partidos se llamen social-demócratas, otros socialistas, otros cristianos o lo que sea; en realidad, en una gran medida lo único que hay son partidos social-demócratas, lo cual aquí no pienso juzgar como positivo o negativo per se, pero es un hecho que en Europa, seas de la creencia política que seas y, aunque observes un colapso fiscal inminente, tienes que apoyar en buena medida al estado de bienestar si es que quieres ganar la elección. No se culpa al político que creó todos las políticas que endeudaron al país, al que se crucifica es al que las quiera quitar, luego entonces, por más incosteable que pueda resultar una política determinada, nadie querrá cargar con el castigo electoral de cancelarla. Es por lo anterior que las medidas de austeridad en la mayoría de los casos no se aplican sino hasta que el país se encuentra hundido en un mar de deudas impagables. Un buen ejemplo de ello es el Reino Unido, que con una deuda de más del 80% de su PIB y un incremento anual de la misma de más del 3%, continua y probablemente continuará endeudándose hasta que no sea posible hacerlo más y el país caiga en crisis.

Aquí un gráfico del gasto gubernamental del Reino Unido:

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Otro ejemplo notable es el de Estados Unidos, donde el excepcionalismo americano y la geopolítica derivada del mismo dominan totalmente el ambiente político. Aunque los que padecen más gravemente esta bizarra doctrina son los republicanos, ciertamente los demócratas no se pueden dar el lujo de evadir estas actitudes si es que quieren ganar elecciones. Por ello, los debates sobre el que hacer con Iran cobran mucha mayor importancia en las plataformas electorales de los partidos que el que hacer con México, Canada o Sudamérica, debates que en un sistema donde privara la lógica y la política no se prostituyera, serían mucho más importantes. A final de cuentas, exaltar el nacionalismo brinda mucha popularidad y, que mejor manera de hacerlo que mostrar cuan incivilizado y tiránico es otro país al que hay que darle una lección.

democracy come to you

El caso de México es de lo más patético que se pueda observar en cuanto a prostitución política. Existen tres partidos importantes, PAN, PRI y PRD; el primero supuestamente es de derecha, el segundo no se sabe y el tercero según eso de izquierda. No hay sin embargo gran diferencia en lo que suelen proponer los tres partidos, si juzgáramos sus propuestas parecería que los tres fueran partidos social-demócratas, ¿por qué? pues obviamente porque lo que la gente quiere escuchar es que el gobierno le va a solucionar la vida, le va a sacar de pobre y hasta le va a hacer feliz. Por eso Peña Nieto, Ernesto Cordero, Josefina Vazquez Mota y Andrés Manuel López Obrador hablaron todos de estado de bienestar, de pensiones, de becas, de subsidios, etc. Ya hace seis años Felipe Calderón mismo afirmó que rebasaría al peje por la izquierda, pues sabía de los beneficios electorales de tal afirmación. En el gobierno, Calderón subió impuestos y otorgó numerosas dádivas sociales, gran derechista resultó. Derecha, izquierda, todo da igual con tal de ganar votos, por eso, hay que prometer lo que la gente quiere escuchar y comprar a la gente con regalitos, para que sigan votando por tu partido. En esta elección se quejó el peje de que el PRI compró los votos, cuando en realidad, la gran mayoría de los votos de todos los partidos son comprados, a base de promesas falsas o incosteables; cuatro millones de empleos en 6 semanas y trenes bala decía el Peje…

En un análisis de las causas de la decadencia de la democracia de la antigua Grecia, el profesor escocés Alexander Tyler afirmó:

La democracia es por su propia naturaleza temporal, simplemente no puede existir como una forma permanente de gobierno”

“La democracia puede existir y continuar hasta que los votantes descubren que pueden votarse para ellos mismos, generosos regalos del tesoro público, que a su vez es llenado de robarle su dinero a otros y endeudarse”


“Desde ese momento, la mayoría siempre votará por el candidato que prometa los mayores beneficios provenientes del tesoro público, lo que resulta que al final toda democracia colapsará debido a su política fiscal imprudente, la cual es seguida casi siempre por una dictadura”.

Con ello podemos ver que, a diferencia de lo que podría parecer, el problema de México no es tener demasiados partidos, sino más bien, tener solamente uno, la gran coalición de partidos populistas, nombre que obviamente me invité yo, pero que engloba a todos estos partidos que sólo dicen y prometen lo que la gente quiere escuchar, sin importar si es lo mejor para el país o si es siquiera lo que en realidad creen que es lo mejor para el país. Lo importante es aferrarse al poder, ganar votos, succionar dinero de los ciudadanos y parasitar por el mayor tiempo posible.

Peña santa

Alguno que otro político con algo de vergüenza habla con la verdad en ocasiones. Winston Churchill se hizo famoso por sus discursos en momentos desesperados, pero el que a mí me parece más llamativo fue el que ofreció ante la cámara de los comunes en 1940. En dicho discurso, Churchill mencionó “no tengo nada que ofrecer salvo sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, no salió, como los políticos generalmente lo hacen, a decir que él lo solucionaría todo, que descifraría lo indescifrable y lograría lo imposible. Por el momento histórico tan peculiar en el que se encontraba su país, su discurso no sólo fue bien recibido, sino que de hecho pasaría a la historia como uno de los mejores. Hoy en día sin embargo, quisiera ver la reacción de las masas ante un político que les hablara con la verdad, que les hiciera pocas y moderadas promesas de campaña y les hablara de los difíciles tiempos que se avecinan, estaría inmediatamente en el desempleo por ser demasiado honesto para ser político. Por ello, es lógico que no puede haber políticos honestos, eso no es lo que la gente quiere, la gente quiere escuchar patrañas de un político que les solucionará la existencia, no verdades que les hagan ver lo mucho que tendrán que trabajar y esforzarse para poder mejorar sus vidas.

Las políticas públicas pueden ser o no ser populares, pero ese no debe ser el parámetro que defina las políticas que se aplican y las que no, sí en cambio lo es, caemos en una situación de ineficiencia y, probablemente, incluso de injusticia, porque hay que recordar que el hecho de que 1000 roben u opriman a uno, no quita el hecho de que se está cometiendo un atropello contra los derechos de una persona. Por eso y muchas otras razones, yo “voto” contra la democracia.

Lo que necesitamos es ser gobernados por leyes y no por hombres, leyes que se basen en como dijo Locke: “el respeto a la vida, la libertad y la propiedad de los demás”, o más fácil como dijo Benito Juarez: “el respeto al derecho ajeno”. Con ello no importaría quien gobernase, pues fuere quien fuere, estaría obligado a someterse a dichas leyes, las cuales no podría bajo ninguna circunstancia modificar, pues de ellas deriva todo orden social eficiente. Si a eso agregamos la destrucción del esquema de estados-nación en unidades administrativas más reducidas y lógicas; se lograría no sólo una administración pública más eficiente, sino que además, nos libraríamos de la carga de tener que someternos a los caprichos de un gobernante todopoderoso, o peor, de una imberbe masa humana que legitima al dichoso gobernante por una tarjeta de 100 pesos.

VHA

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La falacia del “noble” colectivismo chino

Colectivismo puede sonar a cantos de sirena para muchos, especialmente para los de izquierda, y aunque me tomaré el tiempo para escribir un artículo al respecto de lo que tradicionalmente se conoce como colectivismo, este no es el caso, no es un artículo sobre economía. El colectivismo y el individualismo a los que me refiero en este artículo son más bien en términos socioculturales, no tanto económicos, aunque eso no quita que exista cierta relación entre ambos.

Existe una concepción sumamente común en China, y también en otros países que se caracterizan por tener una mentalidad colectivista, de creer que dicha mentalidad es sin lugar a dudas más civilizada y “noble”. Por ello los chinos consideran que ellos son menos egoístas y que les importa más el prójimo, que aquellas personas de países cuya mentalidad esta basada en el individuo, esto como explicaré más adelante, es básicamente una falacia.

Primero que nada, veamos quien es quien en términos de colectivismo:

Altamente Colectivistas Medianamente Colectivistas Individualistas
China México Estados Unidos
Corea del Sur España Alemania
Japón Italia Reino Unido
India L. America Australia

Como se puede observar, el colectivismo evolucionó con mayor fuerza en los países asiáticos; mientras que el individualismo tuvo su apogeo entre las sociedades de origen germánico; las sociedades de origen latino por su parte, desarrollaron características mixtas que algunos autores como Francis Fukuyama definirían más bien como colectivistas.

Los países individualistas tienden a dar mayor importancia en los derechos individuales y la privacidad. Las personas en estas sociedades tienden a tener una imagen a veces exagerada de sus propias habilidades y su propia importancia como individuos. Por su parte, en los países colectivistas se suele dar mayor importancia a la armonía y a la responsabilidad dentro del grupo. Las personas de estas sociedades tienden a tener poca confianza en sus propias habilidades y se sienten poco importantes fuera del grupo. Esto es, a muy grandes rasgos.

Esta es una tabla que encontré en internet, mas o menos resume las características de ambas sociedades aunque hay que tomarle con algo de criterio.

Ya en el anterior artículo hablé un poco de la influencia del confucianismo en la conformación de la mentalidad colectivista de los chinos. En esta ocasión, me gustaría contrastar esa visión confuciana con la visión que se originó en Europa, primordialmente a partir de la época griega clásica. Para ello y sin entrar mucho en detalles, podemos decir que:

La filosofía occidental tiene como sus exponentes mas influyentes a Sócrates y Platón, quienes en buena medida fundaron la mentalidad individualista occidental, la misma que más tarde sería adoptada de forma más intensa por las sociedades de origen germánico. Algunas de las cosas que nos enseña Platón en sus diálogos son: buscar la verdad, perseguir el conocimiento, ser independiente y anteponer la ética individual por encima de las nociones colectivas si es necesario. Todo esto lo representa Platón a través de su personaje favorito, su maestro Sócrates, quien incluso fue ejecutado en su búsqueda de la verdad y la virtud.

Por su parte, la filosofía oriental tiene como su exponente más importante a Confucio, el principal responsable de la conformación de la mentalidad colectivista en China y en otros países asiáticos. Algunas de las cosas que nos enseña Confucio en sus analectos son: respetar las tradiciones, vivir humildemente, comportarse con buenos modales y cuidar la armonía dentro del grupo. Por ello, para Confucio, la realización del individuo y su búsqueda del conocimiento sólo puede alcanzarse dentro del grupo; hay que aprender del maestro y respetarle, pues la armonía es más importante que el lograr conocimiento nuevo, que el ser un pionero.

Las anteriores lineas de pensamiento definirían en buena medida la evolución tanto de las sociedades occidentales como de las orientales, aunque es importante mencionar que dicha evolución no ha sucedido de forma uniforme, pues en ambos casos existieron siempre ideologías que intentaron llevar a ambas sociedades hacia el otro lado. En el caso del mundo occidental se trato del cristianismo, una ideología fuertemente colectivista; mientras en el caso del mundo oriental se trató primordialmente del taoísmo, una ideología con un fuerte sentido individualista.

El cristianismo rompió la tradición griega clásica y llevó a Europa a la Edad Media, una época en la que la armonía social, el orden jerárquico y el respeto a las creencias colectivas se volvió más importante que las iniciativas o ideas personales, una sociedad colectivista en toda regla. Por su parte, el taoísmo, que surgió de manera mas o menos simultanea al confucianismo, no logró volverse nunca mayoritario, pero si logró un importante numero de seguidores los cuales entendieron la idea taoísta que afirma: “la felicidad individual es la base de una buena sociedad”. Eventualmente Europa recobró su tradición clásica y ambas civilizaciones continuaron con su evolución hasta la época actual.

Es importante apuntar que la razón de la existencia de todo colectivismo, de toda civilización y de todo lo que se conoce como cultura humana, es la fragilidad biológica del hombre; o lo que es lo mismo, el hecho de que todos somos sumamente débiles y frágiles comparados con las fuerzas naturales a las que nos enfrentamos, ese es el origen del miedo a la soledad. Es por ello que, la religión y el nacionalismo, así como cualquier otra costumbre o creencia, por más que sean absurdas o degradantes, siempre que logren unir al individuo con los demás, constituyen refugios contra lo que el hombre teme con mayor intensidad: el aislamiento. Estar aislado significa ser débil, estar indefenso frente al mundo que nos rodea, entonces, netamente por instinto de supervivencia, el hombre buscará evitar estar solo a toda costa.

Este es el verdadero origen del colectivismo, no ninguna de las ideas romanticistas y nacionalistas que muchos chinos me dicen con frecuencia, cosas como: “aquí nos preocupamos sinceramente por los demás” o “en nuestra cultura somos naturalmente humildes”, no, nada de eso. Lo que realmente se observa en la cultura china es que generalmente las personas harán el bien a otras si consideran que hacerlo les puede traer beneficios futuros, si no es así, lo más probable es que no se molesten. ¿A qué tipo de personas conviene ayudarles? Es muy obvio; a la familia, a los amigos y conocidos, y a los superiores; si se pertenece a alguno de esos tres grupos es muy posible recibir apoyo y fraternidad, sino no. Este es un proceso tan asimilado que ya ni siquiera se piensa como tal, pero muy en el fondo de la mente de la mayoría de los chinos, cada que un extraño requiere ayuda, existe generalmente la reflexión: “¿para que le ayudo si ni le conozco? el no me ayudará cuando yo lo necesite”.

Por lo anterior es que se dan casos como el que sucedió con un joven extranjero este año. El joven en cuestión, tras salir de un McDonalds con comida para llevar, decidió compartir su comida con una anciana desposeida que se encontraba sobre la banqueta, sentandose además a charlar con ella. Dicha acción fue capturada en varias fotografías y el joven se convirtió en la sensación de los medios de comunicación y las redes sociales. Comentarios comunes en las redes sociales hacían referencia al hecho de que los chinos deberían aprender a comportarse de esa manera, ¿pues no que muy colectivistas? ¿Donde quedo aquello de preocuparse sinceramente por los demás? para hacer más irónica la situación, he de agregar que el joven era estadounidense, un país calificado por muchos como el más individualista del mundo, y por ende, repleto de personas egoístas, o quizá no tanto…

Aqui una nota al respecto: http://www.chinasmack.com/2012/pictures/young-american-shares-fries-chats-with-old-chinese-beggar.html

Existen a muy groso modo 4 escalas en las cuales se puede determinar un colectivo: la familia, los amigos/conocidos, la sociedad/nación, y la humanidad/mundo. La sociedad china es una sociedad colectivista que no se basa para nada en la totalidad de la humanidad para determinar su colectivo, es decir, es colectiva dentro de un círculo muy acotado que varía dependiendo de la circunstancia. Generalmente su actuar colectivo se lleva a cabo únicamente en los dos primeros niveles. Sin embargo, los chinos pueden ser fraternos con otros chinos desconocidos, aunque casi solamente cuando se encuentran en el extranjero, cuando se sienten amenazados por un ambiente ajeno y sienten la necesidad de unirse a sus similares para hacerse más fuertes. Dentro de China, la fraternidad entre extraños es tan escasa o incluso más escasa que en otras partes del mundo.

Creo sin duda que el caso más dramático en el cual quedó en evidencia lo falso de la tan aclamada superioridad moral del colectivismo chino, fue un video muy cruel que dio la vuelta al mundo. El video en cuestión muestra a una niña china de dos años siendo golpeada por un vehículo, el cual la deja tendida sobre el suelo donde es posteriormente ignorada por 18 transeúntes y atropellada por un segundo vehículo, finalmente la niña recibió ayuda y fue llevada al hospital, donde finalmente moriría horas después. No se a ustedes pero a mi no me parece una sociedad que “se preocupa sinceramente por los demás”.

Aqui pueden echar un vistazo a la noticia y el video: http://www.telegraph.co.uk/news/newsvideo/8830893/Passers-by-ignore-injured-child-in-China.html

Resulta evidente que la ideología del colectivismo aplicada de manera selectiva no es mas que una forma tolerada de discriminación grupal, ésta deviene en buena medida en actitudes hacia el prójimo aún peores que si se tratase simplemente de individualismo. En la ideología individualista, las personas tienen poca disposición hacia la fraternidad, pero cuando la tienen es mucho más abierta a la totalidad de los individuos, siendo además más sincera, pues no se dirige únicamente al grupo que provee a la persona de compañía y protección. Un sociedad colectivista sólo puede ser más civilizada y “noble” si el colectivo lo conforman la totalidad de los seres humanos, sino, únicamente se trata de un club, de una asociación a la cual se pertenece por puro interés.

Sin duda existe una escasez muy grande de fraternidad en el mundo, pero por supuesto no estoy de acuerdo con las posturas que sugieren que el gobierno debe forzar a las personas a ser fraternas, las personas deben evolucionar por si mismas para respetarse y apreciarse más unas a otras, sólo así será un cambio autentico y deseable. Del mismo modo, sólo cuando exista la fraternidad entre extraños es que se podrá decir que existe una mentalidad colectivista autentica, antes no.

VHA

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Nazismo patético, parte 2: China

Siguiendo con este asqueroso tema del nacionalismo, y dejando en paz a México por ahora, toca turno de hablar del caso de China, el caso con el que más contacto tengo en estos momentos. Donde quiera que estés, con quien quiera que hables, si algo caracteriza a los chinos, es que en cuanto a temas nacionales, como pericos, todos dicen exactamente lo mismo, nadie tiene una opinión propia. Cosas como “Tibet/Taiwán/Xinjiang siempre ha sido parte de China” “Veo que te gusta la comida china, es porque la comida china es mucho mejor que la occidental” “los occidentales son todos unos degenerados” y muchos etcéteras. El nacionalismo pulula por doquier, mal endémico de la cultura china que siempre ha mirado a las personas de otros países como bárbaros incivilizados, esto además se ve agravado por la propaganda y la manipulación del gobierno del Partido Comunista Chino, régimen todavía muy comunista en muchos sentidos, que goza abusando de su poder y oprimiendo a diferentes minorías disidentes del centro duro Han.

Es difícil encontrar un caso más extremo y patético de nacionalismo que el chino, los chinos son sin lugar a dudas uno de los pueblos más nacionalistas que hay. Quien haya visto las noticias recientemente se habrá enterado que en la ciudad de Xian, un hombre fue golpeado brutalmente por una turba estúpida y enardecida, ¿por qué? ¡por alta traición, por qué mas! El muy infeliz hombre, chino por cierto, que hoy en día todavía tiene dificultades para hablar a causa de los daños cerebrales que sufrió, se atrevió a conducir su automóvil de marca Toyota en medio de una manifestación anti-japonesa, y con ello se hizo merecedor a que casi le mataran a palos.

Aqui la nota completa: http://en.rocketnews24.com/2012/09/17/chinese-person-dragged-out-of-car-and-beaten-for-driving-toyota-during-anti-japan-protests-%E3%80%90contains-graphic-imagery%E3%80%91/

Este tipo de reacciones estúpidas ni son nuevas en China ni lo son en el mundo, el nacionalismo es así, vuelve estúpida a la gente. Hace un par de años, hubo una enorme controversia en torno a la nacionalidad que debería tener la hija del famoso jugador de baloncesto Yao Ming, dado que la bebé había nacido en Estados Unidos a causa del trabajo de su padre en la NBA. Al parecer, al montón de imbéciles nacionalistas les preocupa de gran manera que la niña no llegue a jugar en el equipo femenino de baloncesto de China, al grado que son capaces de insultar al otrora héroe nacional por no haber hecho que su hija fuera ciudadana china. A lo que llega la gente por “su nación”. Por cierto, esto me recuerda mi niñez, cuando cierto boxeador mexicano, considerado también héroe nacional, fue vencido por uno estadounidense de padres mexicanos, recuerdo claramente que al segundo se le consideró como un traidor y que la gente hablaba de él con odio, la pura irracionalidad.

Una nota sobre la contraversia de la hija de Yao Ming: http://www.jumpshot.sg/2011/05/31/chinese-citizens-react-strongly-to-yao-mings-daughters-nationality/

Otro célebre caso donde el nacionalismo chino se desbordó grotescamente sucedió en el año 2008, un año difícil para las relaciones entre China y Francia, pues hubo dos estallidos de ira popular en China, en contra primero, de unas declaraciones previas a los juegos olímpicos de Beijing, en las que el tristemente célebre Nicolas Sarkozy se refirió a las violaciones de los derechos humanos en el Tibet; y después, en contra de una reunión del propio Sarkozy con el Dalai Lama durante una ceremonia de los premios nobel. Como pueden ver, a los ciudadanos cualquiera de China les ofende de gran manera que se critique a las acciones de su gobierno, sienten una natural filiación con su gobierno, como diría el dicho popular ranchero: “el que por gusto es buey, hasta la yunta lame”.

Pasando un poco de las frases ácidas, voy a darle algo de crédito a mis amigos chinos y aprovecharé para explicar un poco de la historia y la filosofía china, ya que éstas ocasionan que los chinos tengan una natural propensión hacia el nacionalismo. Primeramente, hay que señalar un rasgo clave de la cultura china y de muchas otras culturas asiáticas; su mentalidad basada en lo colectivo, en el grupo más que en el individuo, y en la familia antes que en ninguna otra cosa.

La mentalidad colectivista en China esta fundamentada primordialmente en la filosofía de Confucio, aunque debería aclarar que se basa más bien en una deformación de la filosofía de Confucio, pues si bien Confucio habló de la obediencia, el respeto a los mayores y la lealtad, también se pronuncio respecto a las virtudes que debería tener un líder, algo que se pasa por alto cuando se utiliza el pretexto de la cultura para justificar las acciones abusivas del gobierno chino. Para Confucio el bienestar del grupo es lo más importante y se sobrepone al bienestar del individuo. Un individuo tiene valor gracias al grupo al que pertenece, especialmente gracias a la familia, lo cual contrasta con la visión occidental de que los individuos tienen un valor intrínseco, y son ellos quienes dan valor al grupo.

Esta forma de ver la vida lógicamente facilita el que cierto tipo de acciones represivas se justifiquen “por el bien de la sociedad”, tal y como más de algún chino me lo ha dicho en el pasado: “el gobierno chino hace eso (censura el Internet/prohíbe el falungong/etc/etc/etc) para proteger la estabilidad social de este país”. En el razonamiento anterior queda implícito que los derechos de los individuos son secundarios frente al “bien común”, y también, que todos los chinos deben moverse como un solo ente orgánico en el cual no pueden existir las contradicciones. Es evidente que la mentalidad confuciana es terreno fértil para el nacionalismo por una parte y para el autoritarismo por la otra, algo que llama la atención cuando se vive en China es la fuerte idea que existe sobre los de “adentro” y los de “afuera”, se es o no se es del grupo antes que ser una persona.

Además del confucianismo, otra gran fuente del nacionalismo chino la encontramos en la historia reciente de China. El llamado “Siglo de la Vergüenza” fue el periodo de tiempo entre mediados del siglo XIX y mediados del XX en el cual China fue atacada e invadida por varios poderes extranjeros, forzándole a firmar ciertos acuerdos conocidos como “tratados desiguales” en los cuales China tuvo que otorgar numerosas concesiones, principalmente a los británicos. A partir de los abusos reales que sufrió China, principalmente por parte de los japoneses y europeos, una vez que el Partido Comunista Chino triunfó y se apoderó de China, se inició una amplia campaña propagandística para fomentar el nacionalismo y rechazar todo lo que viniera de fuera.

Hoy en día, charlando con personas mayores es sorprendente como muchas de ellas aún parecen tener simpatía por Mao Zedong, esto a sabiendas de que él solito con sus decisiones y políticas estúpidas ocasionó entre 1949 y 1975 una gran cantidad de hambrunas, matando a más de 40 millones de hambre, y una caza de brujas por el “verdadero comunismo”, que sumió al país en la violencia y destruyó una gran cantidad de riqueza cultural china, tanto material como inmaterial. Si pensamos que incluso en las estimaciones más exageradas se dice que los peores enemigos de los nacionalistas chinos, los japoneses; mataron cerca de 20 millones de chinos, podemos concluir que incluso ellos no hicieron tanto daño a China como lo hizo Mao ¿entonces por qué muchas personas todavía miran con simpatía al loco comunista? Muy simple, primero que nada por la eterna y omnipresente propaganda del PCCh, y después porque dicen que Chairman Mao terminó con el Siglo de la Vergüenza, expulsó a los extranjeros y fortaleció a China. Por supuesto, para los imbéciles nacionalistas el orgullo nacional es más importante que la vida misma, por ello no importa que su líder sea un opresor abusivo mientras sea chino y no extranjero, además de que los muestre fuertes en el exterior. Quizá sería por ese motivo que, en medio del gran fiasco de las políticas del Gran Salto Adelante y con millones de chinos muriendo de hambre, el grandioso líder y libertador del pueblo chino decidió incrementar las exportaciones de arroz… seguro que los hizo ver muy fuertes y orgullosos en el exterior, aunque un poquito flacos a mi gusto.

Bueno con esto concluyo el análisis de los orígenes del nacionalismo chino, como podrán darse cuenta, el nacionalismo chino es producto principalmente de tres factores: la ideología colectivista, el imperialismo occidental y japonés, y, el más importante, el manejo discursivo y propagandístico del PCCh. Ahora, ¿por qué fomentar el nacionalismo es tan importante para el PCCh? Muy simple, porque es la única manera en que dicho partido puede justificar su propia existencia, y sobre todo, porque el nacionalismo sirve para volver imbéciles a las masas, para hacerlas manipulables.

Cabe recordar que hubo dos factores que dieron cierta legitimidad al PCCh en el pasado, el primero fue la reunificación de China tras varias décadas de caos y guerra, lo cual en un inicio dio tranquilidad y relativa prosperidad a las personas. El segundo factor, y el más importante, fue la ideología comunista, misma que decayó en los años 80 con las reformas de Deng Xiaoping y el derrumbe masivo del comunismo en todo el mundo. ¿Cuál es la razón de ser de un partido que se hace llamar “Partido Comunista Chino” cuando el comunismo ha fracasado? Ninguna, pero por supuesto que los adictos al poder y al dinero buscaran de todas las maneras posibles el seguir manteniendo sus privilegios, el seguir parasitando a los verdaderos trabajadores. Por cierto, hay que decir que al igual que sucedió con casi todos los lideres comunistas, los viejos comunistas de la época de Mao Zedong vivían todos como reyes, sus hijos y esposas vivían en un palacio en Beijing muy similar a la mítica Ciudad Prohibida de los emperadores. Hoy en día, noviembre de 2012, esos juniors comunistas conocidos como “los príncipes”, acaban de obtener la mayoría en el comité central del politburo del PCCh, heredando como buenos príncipes el poder de sus antecesores.

 

En ausencia de legitimidad alguna, el partido ha tenido que inventársela, poniéndose la etiqueta de defensores del pueblo chino y afirmando que los países occidentales, al igual que lo hicieron en el pasado, abusarían de China si no fuera por ellos. Justifican sus acciones asesinas y represivas (Tibet, Xinjiang, Falungong, Tian an Men etc) con un discurso en el que afirman que la únicas opciones posibles son el caos o la represión como ellos la llevan a cabo. Es por ello que para el gobierno del PCCh es sumamente provechoso cuando algún país extranjero critica a China de cualquier manera, sirve para decir “mira como estos colonialistas quieren desestabilizarnos otra vez, pero no hay que temer que su grandioso partido comunista esta aquí para defender a China”. En medio de las protestas anti Japón en Shanghái por la disputa de las islas Diaoyu, la policía china acudió a la Plaza del Pueblo, lugar donde se ubicaban los protestantes, para transportarlos de ese lugar a las afueras del consulado de Japón, creo no hace falta decir nada más.

Ciertamente me enferma el discurso y las actitudes nacionalistas, algo que observo con demasiada frecuencia en China. Las naciones son una creación y como tal no vale la pena dividir al mundo en torno a ellas. Mas grave aún es el hecho de que el nacionalismo, tal y como sucedió en épocas nazis, es el arma perfecta para la manipulación de las masas y la legitimación de gobiernos corruptos y opresores. Sólo cuando nos libremos del cáncer del nacionalismo se podrá ver una raza humana más evolucionada y sin las ataduras de esta forma tan desagradable de discriminación y opresión.

VHA

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Nazismo Patético, parte 1: Mexico

Sin duda más de alguno podría sorprenderse al leer semejante título, pareciera el título de un artículo escrito por algún posmoderno acerca de los skinheads. Sin embargo, el fenómeno skinhead no me es particularmente llamativo por dos razones: 1) Son principalmente una tribu urbana, y por consiguiente, su membresía suele ser efímera 2) Su alcance es por fortuna muy limitado.

Aun así dejen que me ria de estos engendros:

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¿Qué pensaría el señor del bigote ridículo si les viera?

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¡Gracias!

Bueno, entrando en materia, de lo que realmente se trata el artículo es del nacionalismo y sus distintas variaciones en China, México, y por qué no, en la Alemania Nazi. Pues sorprendentemente los principios básicos del nazismo no han muerto, y por el contrario, se han fomentado por muchos gobiernos y por los ciudadanos mismos. Esa idea burda y estúpida de que por nacer en determinado lugar, con determinada raza, se deben tener tales o cuales características, y que además, se está en constante riesgo de agresión por parte de otras naciones. Es una ideología que, como se puede observar, se inclina naturalmente hacia el racismo, la paranoia y el odio. Sin embargo, lo peor del nacionalismo es que se convierte en una droga muy poderosa, un opio del pueblo solo superado por la religión pero fuertemente relacionado con ésta.

Pero vamos por partes, ¿Qué es exactamente el nacionalismo? Por nacionalismo se entienden principalmente dos fenómenos: 1) La actitud que tienen los miembros de una nación cuando les importa su identidad nacional, y 2) Las acciones que toman los miembros de una nación cuando buscan lograr o mantener la autodeterminación política. Ambos fenómenos se basan evidentemente en el principio de que existen naciones y todas las personas pertenecen a alguna. ¿Qué determina que una nación existe y que un individuo pertenece a ella? En realidad se trata de algo muy arbitrario, pues hay estados compuestos por varios grupos étnicos, lingüísticos o incluso religiosos, en los que la mayoría de los habitantes se sienten identificados entre si, por ejemplo Bulgaria. Por otro lado, hay estados que comparten el mismo idioma, religión e historia y a pesar de ello tienen identidades nacionales muy fuertes, tal es el caso de los países de Sudamérica. En realidad, una nación es una nación cuando los integrantes de la misma se han convencido de ello, o en otras palabras, cuando se la han inventado y se la han creído.

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Las naciones son entonces un invento de lo que los alemanes llaman volksgeist, la mentalidad colectiva, ¿o debería decir de la idiotez colectiva? Por ende, cualquier cosa que derive de las naciones será igualmente un invento, siendo el nacionalismo el más común de todos. Sin embargo, ¿cómo es que las personas entran en esta ficción? Por la fuerza claro, pues nadie elige donde ni cuando nacer, por lo que una persona que está muy orgullosa de ser del país de los tacos, pudiera haberlo estado igualmente si hubiera sido del país de las hamburguesas. Lo que sucede es que existe un fuerte condicionamiento desde la cuna para que la gente se crea estos inventos, lo cual se ve en ocasiones reforzado por elementos reales como puede ser el idioma materno, que sin lugar a dudas es uno de los rasgos que más contribuyen al desarrollo temprano de la personalidad. Pero a pesar de que existan o no elementos reales de diferenciación, lo que más fundamenta la identidad nacional es el trabajo discursivo que se hace con tal propósito, a veces desde las élites y a veces desde las personas comunes.

Con el nacionalismo Hitler fue capaz de hacer que los alemanes mataran, torturan o murieran, y sobre todo, que lo hicieran con un orgullo psicótico en sus mentes. El mismo nacionalismo sirve hoy en día al Partido Comunista Chino para lograr que sus ciudadanos se preocupen más por alguna frase que diga el presidente de Estados Unidos, que por la represión y los crímenes que comete su propio gobierno contra ellos mismos. De la misma manera, en México el nacionalismo distrae a las personas de la realidad, les hace creer que nuestros problemas son ocasionados por los gringos, por los gachupines, o por quien sea, pero no por “nuestra grandiosa raza”.

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Que viva México cabrones…

Siempre me hace gracia eso último de “nuestra grandiosa raza”, ¿de qué raza se trata exactamente? ¿Pertenece a la misma raza un regiomontano rubio de 1.90 de estatura que un chiapaneco moreno de 1.60? Ah no, que es una raza definida por la historia común, pero ¿cuál historia común? Ah pues la de los aztecas que fueron conquistados por los españoles, la colonia, la independencia… Un momento, pero si en Nuevo León no había aztecas y en Chiapas los aztecas eran odiados por todos, además al ser rubio técnicamente se es parte de los invasores y no de los invadidos. Bueno, será la historia común a partir de la independencia entonces, porque por supuesto un chiapaneco maya tiene más en común con un rubio criollo que vive a 3000 kilómetros que con un guatemalteco que vive a 20 ¿no?

La raza mexicana no existe, es una invención de los políticos, los mexicanos no tenemos raza y tampoco la necesitamos, pero por supuesto que los políticos requieren inventarse una raza para legitimarse en el poder. Tampoco requerimos llamarnos mexicanos, ya que México es asimismo una burda creación, pero sobre eso hablaré en otra ocasión. Ahora, suponiendo que la cacaraqueada raza mexicana existiera de verdad, a mi me gustaría saber que se pensaría si a la fecha algún alemán dijera lo mismo que todavía se dice en México, “nuestra grandiosa raza (aria)” ¿suena familiar no? Y sin embargo, todos esos chairos que se creen amantes de la libertad se la pasan alabando a la raza indígena y sintiéndose orgullosos porque según ellos son sus antepasados, pensar que algo o alguien es mejor o peor por su raza es racismo.

Políticos disfrazados de indigenas

Me es sumamente curioso como tanto paliducho de nombre Fernando, Juan o Alberto; y de apellido Guzmán, Cortés o Vizcaíno; que no hablan un pepino de cualquier lengua indígena y que tampoco tienen idea en su mayoría sobre las formas reales de vivir de los indígenas, se sienten muy nativos, y quieran además desacreditar a quienes legítimamente no se sienten en absoluto vinculados con los indígenas, llegando incluso a calificarlos de racistas o malinchistas. Sólo para dejarlo claro: nadie tiene por qué sentirse indígena, ni por qué sentirse mexicano, ni por qué sentirse nada. Al final de cuentas, es en buena medida la moda de lo nativo, sin más, algo muy “inhasta para los criollos adinerados.

Los mexicanos actuales buscan exaltar sus “orígenes indígenas”, en parte, como ya mencioné, porque esta de moda, pero también porque eso psicológicamente les da un sentido de pertenencia único, algo que les hace distintos de los demás países. No son los hijos bastardos de un violador transatlántico, sino que son descendientes de una avanzada y “noble” civilización nativa. Como tales, buscan siempre resaltar la grandiosidad de los indígenas, aunque de los muertos claro que los vivos no importan, el lema de los mexicanos es algo así como: “¡que viva el indio muerto, y que muera el indio vivo!” Pues en realidad, a muy pocas personas les importan realmente los pueblos nativos, la mayoría sólo aparentan que les importan por lo que ya mencioné antes, eso se nota en la actitud y hasta en el lenguaje del mexicano, eterno acomplejado por el color de la piel y por no parecer “indio”.

Así como el mexicano resalta su origen, sus héroes y su folklore, el nazi resaltaba la grandiosidad de sus orígenes arios y su antigua cultura germánica. Las obras de Wagner o Goethe se volvieron obras oficiales del régimen, al igual que lo hizo la filosofía de Nietzsche. Nacieron muchos Hagens, Gunthers y Sigfrieds, se habló de desterrar a la cultura latina invasora (algo me recuerda esto), y se idealizó a los anteriores como mejores y más puros que los actuales. Para terminar con esto, algo que caracterizó al discurso nazi fue su constante uso del victimismo como herramienta para motivar la euforia nacional y el sentimiento de unidad de los de adentro contra los de afuera. La misma estrategia se usa ampliamente en la actualidad, en todo el mundo, para manipular a las masas y distraerlas de su único enemigo real: su gobierno.

Del patetismo mexicano

Hace poco le preguntaron a cierto músico argentino su opinión acerca de la supuesta (digo supuesta porque es sólo una mala interpretación) profecía maya del fin del mundo, éste respondió: “si esos nativos mexicanos hubieran sido tan vivos no los hubieran conquistado 80 soldados gallegos”. Lo interesante de esto es que muestra una característica fundamental del nacionalismo mexicano, el patetismo, el identificarse y sentirse orgulloso de los perdedores y después de perder hacerse las victimas y llorar siempre por el pasado. A casi nadie le gusta sentirse descendiente de los españoles y ser parte de su cultura, aunque sean pálidos y católicos, es mejor por alguna razón extraña sentirse indígena, sentirse perdedor y conquistado, o peor aún, sentirse azteca, un pueblo indígena odiado por todos los demás por lo sanguinarios y abusivos que eran, al punto de que los otros pueblos prefirieron aliarse con unos extraños, barbudos y apestosos recién llegados, que con ellos.

Y así marcha el país, con héroes que son todos perdedores, empezando por Cuauhtemoc, que según dicen, es héroe porque aguantó que le quemaran los pies ¿? Por cierto, la independencia no fue el logro que se dice, no la encontramos gracias a que un criollo conservador de apellido Iturbide decidió traicionar a España para no acatar la muy liberal Constitución de Cadiz. Es en esencia el único ganador que ha tenido México, pero como eso de ganar no le va mucho a este país, se decidió que él no podía ser héroe nacional. Sepan bien los que aspiren a ser héroes en México, que en este país se aprecia a los perdedores que mueren antes de conseguir su objetivo, para que se lo vayan pensando.

La droga del nacionalismo fluye impunemente por el mundo, haciéndole creer a las personas que tienen o deben tener características que no tienen y que el otro debe ser de una determinada manera porque nació en otra nación. Concepción muy arcaica, pero que sirve a su objetivo de legitimizar el sistema de estados-nación en una primera instancia, y de permitirle a los gobiernos parásitos seguir succionando poder y recursos a los ciudadanos en una segunda instancia. En este contexto, un buen partido de la selección mexicana de fútbol vale mucho más que un buen gobernante, y es mucho más barato que pagar a un gran ejército para que te mantenga en el poder.

No en vano se dan casos como estos: http://deportes.aollatino.com/2009/09/22/gobierno-destina-mas-dinero-al-futbol-que-a-pobres/

Albert Einstein dijo una vez: “El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad”

Para continuar con este tema escribí la segunda parte del artículo, en él tenemos un caso más extremo y patético que el mexicano, el caso del nacionalismo chino.

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Opresión, Estado y Marxismo

Pareciera como si hablar de marxismo a estas alturas fuera algo pasado de moda, una idea anticuada carente de vigencia en la que solamente algunos cuantos estudiantes ilusos creen. Sin embargo, hay mucho más que eso. En realidad, si bien es cierto que el marxismo fracasó y colapsó estrepitosamente a finales de la década del 80, muchas de sus ideas siguen circulando en las mentes tanto de políticos como de ciudadanos comunes y corrientes. De manera que todavía existe la creencia “popular” de que el Estado debe intervenir en la sociedad y en la economía para garantizarle el bienestar a todos los ciudadanos. Se cree que el Estado tiene además la capacidad para corregir los errores del capitalismo y de evitar que los diabólicos capitalistas hagan de las suyas y esclavicen al resto de la población, ¡qué grande y heroico es el Estado!

Argumentaré acerca de las creencias populares mencionadas con anterioridad más adelante. Por ahora, solamente quiero mencionar que es muy normal y comprensible que, al menos de manera inconsciente, las personas vuelvan a considerar ciertas ideas marxistas, después de todo, tal parece que nada de lo que nos prometieron en el Consenso de Washington (la gran declaración triunfal del capitalismo) ha sido cierto. Tras la caída del Muro de Berlín experimentamos una gran euforia neo-liberal, ésta nos llevó a creer que un sistema económico de libre empresa supervisado por el Estado y los organismos internacionales nos llevaría al desarrollo y a la riqueza. Hasta el momento, dicho sistema no solo no nos ha llevado a la riqueza a los países subdesarrollados, sino que además, la viabilidad misma del sistema ha quedado en duda a partir de la última crisis económica, iniciada en los países más desarrollados.

En este contexto, ¿en qué debemos creer? El modelo socialista fracasó, el modelo de substitución de importaciones fracasó, el modelo neo-liberal igualmente fracasó, ¿acaso es imposible que exista una sociedad que sea prospera y justa? Quizás si, quizás no, pero eso será tema de otro artículo, de momento sigamos con el marxismo.

Hoy en día, muchas personas que se definen políticamente como de izquierda sostienen que el marxismo no fue una mala idea y que no fracasó, que lo que sucedió fue que simplemente nunca se aplicó realmente, en otras palabras, que fue una buena idea que salió mal. Esto por supuesto carece de lógica y es fácilmente refutable. Sólo para que quede claro; el marxismo no fue una buena idea que salió mal, fue una mala idea desde el principio.

Ahora vamos por partes, ¿por qué me atrevo a realizar semejante afirmación? ¿Es que acaso me creo más listo que Marx? De ninguna manera, pero ciertamente tengo la ventaja del tiempo, y creo que a pesar de lo exhaustivo de su análisis, Marx comete un error clave en la formulación de su teoría, esto es, su concepción del Estado. Por desgracia, es precisamente esa concepción del Estado el aspecto de la ideología marxista que más perdura en la actualidad. Hay que analizar las incoherencias de dicha concepción.

Ni en la teoría, ni en la práctica,

En el propio manifiesto comunista Marx y Engels dicen: “el gobierno del Estado no es más que la junta que administra los negocios comunes de la clase burguesa”, se refieren entonces al “Estado Burgués”, un estado que sirve para la opresión de unos a otros. Hasta aqui todo perfecto, pareciera que entendiesen la naturaleza opresiva del Estado y el hecho de que siempre es herramienta de las clases dominantes. Sin embargo, en la párrafo final del segundo capítulo de dicho libro se haya la gran contradicción de la teoría marxista, éste va asi:

“Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. El proletariado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución le lleva al Poder; mas tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con éste hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y, por tanto, su propia soberanía como tal clase.

Y a la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, sustituirá una asociación en que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos.”

Quiero resaltar esta frase: “El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra.”

Me queda claro que conocían la naturaleza del Estado, lo que no tengo muy claro es si conocían la naturaleza del poder y de los seres humanos, pues aparentemente, para Marx y Engels la manera de terminar con la opresión era cambiar de lugares a opresores y oprimidos, esperando que en un momento determinado, la nueva clase dominante eliminaría la estructura de dominación que le daba poder y le permitía tener privilegios sobre la otra; parecieran sueños de hippies mariguanos. Podríamos decir que la teoría marxista se basa en la idea de que para eliminar la opresión que ocasionan el capitalismo y el Estado, lo que hay que hacer es concentrar aún más el poder que en el capitalismo, reforzando al Estado con todos los recursos económicos y de coerción disponibles, ¡más lógico imposible!

Ya me dirán entonces si lo que ocurrió con Stalin, con Mao o con Pol Pot, fue realmente marxismo mal aplicado, o más bien, consecuencia de seguir una teoría basada en una lógica incorrecta, elaborada por personas que no entendían de las pasiones humanas. Otro ejemplo de la tendencia de Marx a perderse de la realidad lo podemos encontrar en su libro “La ideología alemana”:

“…en todas las sociedades anteriores (el hombre ha sido) cazador, pescador, pastor o crítico, y no tiene más remedio que seguirlo siendo, si no quiere verse privado de los medios de vida; al paso que en la sociedad comunista, donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos.”

Vale, muy bien Marx, a todos nos gustaría hacer lo que nos diera la gana, la cosa es que, en la realidad, si lo que yo produzco no tiene valor de uso para mi o para la sociedad, mi actividad es de hecho inútil en términos de trabajo, es un hobby en otras palabras. Si la sociedad me proporciona mis medios de subsistencia por hacer algo inútil, en lo que caemos es en un desperdicio de recursos. Ahora ya que mencionas “la sociedad se encarga de regular la producción general”, eso suena a puro libre mercado, a capitalismo vaya, porque de otra manera serían imposiciones gubernamentales y no la sociedad quien realmente regulara quien produce que y en que cantidad.

Vestigios marxistas,

Dejando la teoría de lado, sería bueno analizar cual es el problema que el encumbramiento marxista del Estado sigue causando hasta la actualidad, con esto me refiero a la idea que prevalece en la “izquierda moderna” de que el Estado puede y debe ser quien se encargue de garantizarle a los ciudadanos sus medios de supervivencia, en clara oposición a sus explotadores patrones. Después de todo, dicho modelo funcionó durante muchos años, particularmente en Europa, donde tan temprano como en el año 1983, el sociólogo alemán Ralf Dahrendorf declaró: “hemos alcanzado todos los objetivos que definen a la socialdemocracia; crecimiento, trabajo, igualdad, ESTADO e internacionalismo”

No ha llegado todavía el momento de hablar a fondo sobre la socialdemocracia, ese es un tema extenso que requiere un artículo aparte, el cual sin duda escribiré en otro momento. Sin embargo, para finalizar mencionaré dos ejemplos de lo que suele pasar tarde o temprano con los regímenes políticos que idealizan la naturaleza y las capacidades del Estado.

El primer ejemplo es uno muy cercano y familiar, se trata del sexenio de Luis Echeverria en México (si, el mismo de las matanzas). Durante este sexenio se realizó un tremendo gasto en infraestructura y politicas sociales con el objetivo de crear empleos y reducir la desigualdad. Entre las iniciativas de política social en esta administración, destacan: En 1972, la creación del Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (INFONAVIT); en 1973 el Programa de Inversiones Públicas para el Desarrollo Rural (PIDER), en 1974, el Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (FONACOT) y el Programa Nacional de Solidaridad Social del IMSS. Ningún otro presidente ha destinado un mayor porcentaje del PIB al desarrollo social, y aun así, pocos son los que podrían disputarle a “el loco” el premio al peor presidente de México en épocas recientes, hasta su colega de matanzas; Gustavo Díaz Ordaz, llego a decir: “A mí me hacían chistes por feo, no por pendejo”. Lo cierto es que el endeudamiento y la crisis ocasionada por Echeverría Alvarez dió al traste con tres decadas de crecimiento y relativa prosperidad económica en México.

Hablar de deudas y crisis ocasionadas por la sobre-extensión del gobierno me hace pensar en Europa, pero para no ser oportunista evitaré hablar de los famosos PIGS en mi segundo ejemplo, me centraré mejor en un país mucho más prospero y mucho más admirado por la “izquierda moderada”.

Durante muchos años Suecia ha sido una especie de nirvana para los socialistas moderados de todo el mundo, uno de los pocos países que hasta la fecha ha logrado combinar altos impuestos (60%) y baja desigualdad (.28 GINI) con una economía fuerte y generalmente creciente. Todo esto sin embargo ha venido a menos desde hace cerca de dos décadas, cuando el país cayó en un fuerte déficit fiscal y tuvo que comenzar a hacer recortes a sus políticas públicas, entre otras reformas, para lograr hacer más fuerte su sector privado. Asimismo, los ciudadanos confían cada vez menos en que un masivo sector público será capaz de lograr la prosperidad del país en el largo plazo, y así lo han hecho ver en las últimas elecciones en 2006 y 2010, en las que la derecha, liderada por el actual Primer Ministro Fredrik Reinfeldt, ha salido victoriosa logrando cada vez una mayor diferencia sobre los socialdemócratas.

 

El Estado siempre será el Estado,

Socialistas, populistas y socialdemócratas, todos caen en el mismo pecado original de quererle dar demasiado poder al Estado, el Estado como ya dijo nuestro camarada Marx, tiene una naturaleza opresora, y como tal, resulta ilógico quererle dar más poder. Además de eso, sus supuestas propiedades correctivas sobre el capitalismo no son tales, por el contrario, la intervención del Estado en la economía generalmente causa más problemas e injusticias de las que resuelve, ejemplos de eso hay muchos, pero ya será para otra artículo.

VHA

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